La ilustración que acompaña este artículo muestra a Sarah Baartman, una mujer khoikhoi llevada a Europa a principios del siglo XIX y exhibida bajo el nombre de la “Venus hotentote”. Su historia refleja la forma en que África fue mirada, explotada y mercantilizada bajo la lógica colonial: su cuerpo, sus rasgos y su identidad fueron reducidos a espectáculo, borrando su humanidad y convirtiéndola en objeto.
Pero contar su historia hoy es también un acto de resistencia. Llevar su imagen en una polera no es moda, es mensaje. Es decir:
- El cannabis siempre ha estado.
- La mujer siempre ha sido parte esencial de su historia.
- Pero también, muchas veces, fue el eslabón más débil dentro de la cadena de poder.
Usar esta ilustración sobre el pecho es recordarnos que, como Sarah, somos fuertes, resilientes y protagonistas, aunque la historia nos haya querido hacer invisibles.
África y el giro en la historia del cannabis
Sin embargo, África no solo fue escenario de despojo. También es territorio de resistencia, innovación y transformación cultural.
Tal como recordó el periodista Emilio Ruchansky en la clase de Introducción a la cadena de valor del cannabis y el cáñamo industrial, fue en África donde ocurrió un cambio crucial en la historia de la planta: allí comenzó el hábito de fumar cannabis.
Hasta ese momento, en Asia el cannabis se usaba en forma medicinal, textil o espiritual. Pero en África se produjo una innovación cultural que cambiaría su rol a nivel mundial: el acto de fumarlo. Ese gesto abrió un camino nuevo de consumo, de vínculo social y de espiritualidad que luego se expandió hacia otras regiones del planeta.
Sarah Baartman: símbolo de memoria y fuerza
Sarah murió joven, lejos de su tierra, sin haber recibido dignidad ni justicia en vida. Durante mucho tiempo su imagen fue utilizada para ridiculizar y exotizar, reforzando estereotipos raciales y de género. Pero hoy, al recuperar su historia, podemos leerla desde otro lugar: como símbolo de fuerza, memoria y resistencia femenina.
Así, una polera con su retrato no es un simple estampado: es un recordatorio de que las mujeres no solo hemos acompañado la historia del cannabis, sino que hemos sostenido saberes, tradiciones y comunidades, aunque muchas veces sin reconocimiento.
Una declaración desde el cuerpo
El cannabis en África nos enseñó una nueva forma de relacionarnos con la planta. Sarah Baartman, desde su historia, nos recuerda que el cuerpo también es territorio político.
Llevar su imagen en el pecho es una forma de decir:
✨ El cannabis siempre ha estado.
✨ Las mujeres siempre hemos estado.
✨ No somos el eslabón débil: somos fuerza, memoria y raíz.
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